Energía y Fotovoltaica

Estamos en los tiempos del inicio en la búsqueda de “energías limpias”, y las opiniones encontradas entre quienes afirman que es lo mejor para el planeta y quienes piensan que es un complot para iniciar una nueva industria.

Es conveniente dejar las visiones que toman partido por uno u otro extremo, para enfocarse en por qué algo es lo mejor. Cuando se dice que algo es “lo mejor” tiene que ir seguido por la preposición “para”; ¿es lo mejor para qué?

En este artículo defendemos la energía fotovoltaica, que es conocida como energía solar para producir electricidad de forma directa, no mediante la energía térmica sino por la transformación de las ondas electromagnéticas para realizar un trabajo o movimiento, o también, emitir luz visible durante la noche. Es el movimiento de energía que va en dirección de ampliar el conocimiento científico, pues estudia principios fundamentales más allá de la mecánica que hemos utilizado en el último siglo para producir electricidad.

Entonces ¿la energía fotovoltaica es lo mejor para el planeta, el ambiente? Si las industrias involucradas en la fabricación de los componentes para estos sistemas no son reguladas de una forma eficiente el efecto de la producción masiva de éstos puede ser de un severo impacto negativo para el aire, el agua y la tierra, que anularía el argumento para substituir la generación de energía por combustible fósil o plantas nucleares, biogás, campos eólicos (viento), térmica solar, etc. Incluso si no supiéramos hacer otra cosa podríamos, con el debido desarrollo, seguir produciendo energía con carbón por más antiecológico que parezca gracias a tecnologías de “carbón limpio”, clean coal, que podrían llegar a reabsorber en sólidos casi en su totalidad los gases emitidos, de forma muy similar a los reactores de última generación que queman residuos, así es como el planeta fija el dióxido de carbono y otros gases en la tierra.

Nosotros defendemos la investigación y esfuerzos en la ciencia fotovoltaica debido a que amplía los horizontes de nuestro entendimiento sobre la naturaleza de la electricidad, que en realidad no ha sido comprendida totalmente por esta civilización.

¿Por qué llamamos energía “limpia” a esta búsqueda de nuevas formas de producirla? Evidentemente porque detectamos que hay algo no armonioso en otras formas de generarla. Los métodos que hemos usado en el pasado son en extremo primigenios para extraer la energía de la materia. Éstos en realidad no se diferencian de cuando el primer ser humano encendió un fuego por primera vez. Lo hace destruyendo algo y luego intentar contener los subproductos de esa destrucción en lugar de aprovechar el flujo natural de la energía. Por eso nuestra cultura siente que todo tiende al “desorden” y se sigue enseñando ese concepto en la escuela media.

Defendemos el punto de que generar algo mediante la destrucción es una forma inferior de producir, que llena de incertidumbres acerca del resultado final pues lo hacemos mediante el desequilibrio de fuerzas que aún no conocemos, ni comprendemos en su totalidad las que actualmente manejamos. Las fuentes combustibles, la energía por fisión nuclear, el bioetanol, el biogás, solo “rompen” la materia para hacer lo mismo que hemos hecho durante miles de años. La tan prometida energía por fusión nuclear —que nos ha dado una idea de “más o menos” cómo funciona nuestro Sol— tiene fallas de comprensión teórica por lo que no puede ser reproducida. Incluso lo eólico, que es un molino de viento para mover una turbina, no es lo mejor PARA revolucionar la producción de energía al usar un mecanismo que sufre desgaste e invade espacios más de lo deseable. Sin duda creemos que podemos aprender a “encender un fuego para usar su calor” en un nivel mucho más elevado, más verdaderamente fundamental.

La energía fotoeléctrica es un método que mueve de forma no destructiva la energía, la hace fluir naturalmente y nos ofrece el camino para integrar una visión del universo más coherente.

La única razón por la cual algo no se desarrolla es debido a la falta de atención sobre ello. El primer paso es que lo que hemos denominada fenómeno fotoeléctrico sea difundido y conocido cada vez más por la población e incentivar su utilización y regulación en la fabricación de los componentes que ya en la actualidad pueden alimentar de energía a un hogar de cualquier tamaño. Ello nos llevará también a paulatinamente corregir la ineficiente forma de transmitir la electricidad; las enormes centrales y kilómetros de cables para llevar la energía a donde se le utiliza.

Lo mejor para el planeta es también lo mejor para nosotros y viceversa, lo que hace parecer lo contrario es el mismo error por el cual seguimos produciendo la energía como lo hemos hecho hasta ahora.

Por lo anterior existe nuestra iniciativa greesignia® pv.

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