El porqué de la iniciativa Mutuuo

Existe un debate acerca de si como civilización vamos en una dirección de progreso y prosperidad. Debate que parece repetitivo a través de las épocas y nos ha llevado a refundaciones nacionales constantes. Algunos dirán que el mundo es mucho mejor que hace unas décadas y otros que les parece lo contrario. Las constituciones nacionales de los países que consideramos avanzados giran en un concepto fundamental: la búsqueda de la felicidad de su población. Eso, la felicidad, es el único factor que deberíamos considerar como medidor de la salud de una civilización o cultura. Claramente podemos ver un progreso en el ámbito de producción material en nuestro mundo y acceso tecnológico, y ello es tomado por muchos como sinónimo de progreso. Sin embargo, cuando hacemos mediciones respecto a la felicidad de las personas en las diferentes sociedades vemos que ésta no se corresponde de manera directa con los niveles de bienes materiales adquiridos o poder de compra, sino con factores que los economistas clásicos no han considerado. Tenemos claramente un desfase entre la capacidad productiva del mundo y el “desarrollo del Ser” de los individuos que la componen.

Podemos ver también como —y esto es bien conocido por los economistas— que las actividades económicas que realizamos parecieran inevitablemente causar “un daño” colateral para poder obtener la “utilidad” monetaria que motiva las acciones comerciales. Ello, ha llevado en recientes tiempos a la implementación de diferentes esquemas de “responsabilidad social” y “certificados de calidad”, “certificados ambientales”, etc. para intentar alinear de nuevo las actividades comerciales a ese mencionado propósito constitucional, filosófico y real de las sociedades organizadas en Estados: la felicidad de los todos los individuos (no solo humanos) que forman “la nación”.

Entonces el pensador actual afirma que hay una incompatibilidad entre el interés personal y el del colectivo. Nosotros afirmamos que esto no es real, sino producto de un error, o caída, en la forma del pensamiento de ser humano, mismo que se ha repetido cíclicamente a través de las épocas. La forma de vivir actual requiere de Estado que constantemente corrija los desvíos de ese propósito de la convivencia sana de todos, pero qué pasa si este estado regulador también corrompe su forma de pensar y actúa con el mismo comportamiento que intenta corregir en sus entidades económicas, la búsqueda egoísta de una “utilidad”. Ocurre una degradación paulatina de la calidad de vida, para todos; mayor desigualdad, criminalidad y peligro de revoluciones violentas al ser el único camino que deja to reset the system (para reiniciar el sistema). Esto se recrudece conforme la población aumenta y los recursos son cada vez más limitados simplemente por violar los tiempos naturales de restitución de las cosas.

El que un estado regulador paulatinamente se corrompa y se entre en un círculo vicioso, acontece fácilmente en un sistema democrático pues efectivamente este sistema lleva a que los “gobernantes” tiendan a ser un reflejo del estado de consciencia promedio de los individuos que forman una sociedad. Claro está que volver a un sistema donde solo un grupo o individuo dirigía a la nación es inviable y anticuado debido al mayor desarrollo mental del ser humano de nuestra época, pues el requisito para que este sistema anterior funcionara era la condición de Sabios en este grupo o individuo rector —lo cual evidentemente se perdió— así como una sociedad que reconociera esa condición del rector: la naturaleza de ser un canal auténtico de una sabiduría superior a la de la sociedad de la época. Nuestra solución política está en el manifiesto CIVILA y no abundaremos en ella en este artículo, no obstante, el proyecto mutuuo es la primer emanación del esfuerzo que es parte de la solución integral.

Mutuuo es el inicio de la propuesta para corregir ese desfase entre la producción material y el desarrollo del Ser, sin necesidad de una autoridad reguladora sino colocando nuevamente en su lugar al pensamiento y a la pasión por la actividad individual. Es un sistema elaborado para ser la transición de formas de pensar, lo cual, cuando seamos suficientes utilizando este medio, nos llevará a liberarnos del sistema monetario tal como lo conocemos.

La competencia comercial es un mejorador de bienes y servicios claro está pero corresponde a un sistema de vida inferior; si no tiene a un regular Sabio lleva al desastre: al consumo de recursos de forma irracional, ofertas y demandas no alineadas a la verdadera felicidad, etc. ¿Suena muy similar a un individuo con vicios, cierto? En lo más puro de tu corazón hay una fuente de sabiduría.

La explicación interna y filosófica del sistema que utiliza mutuuo es amplia. La intención de este artículo es dejarte con la esperanza y aspiración de que las cosas pueden funcionar diferente y que el sistema que el humano ha inventado política y económicamente no es el pináculo de lo que puede crear, y que existe otro mucho mejor.

Este nuevo sistema llegará si decides hacer lo que te apasiona y darlo por Amor antes que buscar cualquier remuneración o trueque por ello.

Los intereses individuales y los del colectivo nunca han estado en conflicto, ya es tiempo de volver a recordarlo.]

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